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LA EUCARISTÍA
 
La vida litúrgica de la Iglesia gira alrededor de los sacramentos con la Eucaristía en el centro (National Directory for Catechesis, #35).  En la misa, se nos alimenta con la Palabra y se nos nutre con el Cuerpo y la Sangre de Cristo.  Creemos que Jesús está realmente presente en la Eucaristía.  La Eucaristía no es una señal o símbolo de Jesús, mejor dicho, nosotros recibimos a Jesús mismo presente bajo las especies Eucarísticas. El sacerdote, por medio del poder de su ordenación y por acción del Espíritu Santo, transforma el pan y vino en el Cuerpo y la Sangre de Jesús.  Esto es llamado la transubstanciación.  (Veáse: Requisitios Sacramentales)
 
“Por la consagración se realiza la transubstanciación del pan y del vino en el Cuerpo y la Sangre de Cristo.  Bajo las especies consagradas del pan y del vino, Cristo mismo, vivo y glorioso, está presente de manera verdadera, real y substancial, con su Cuerpo, su Sangre, su alma y su divinidad” (CCC 1413)

 
 
LAS NUEVAS PROMESAS

Jesús dijo:  “Yo soy el pan vivo, bajado del cielo. Si uno come de este pan, vivirá para siempre...El que come mi Carne y bebe mi Sangre, tiene vida eterna…permanece en mí y yo en él”
(Juan 6:51, 54, 56)

 
Leemos en los evangelios que la Eucaristía fue instituida en la Última Cena. Esto es el cumplimiento de las promesas en las Escrituras Hebreas.  En las narrativas de la Última Cena, Jesús tomó, partió y dió pan y vino a sus discípulos.  En la bendición de la copa con vino, Jesús lo llama “la sangre de la promesa” (Mateo y Marco) y la “nueva promesa en mi sangre” (Lucas)
 
Esto nos recuerda del ritual de sangre con el cual la promesa fue ratificada en el Monte de Sinai (Ex 24) — la sangre rociada de animales sacrificados unió a Dios e Israel en una sola relación, por lo tanto la sangre derramada por Jesús en la cruz es el vínculo de unión entre la nueva alianza — Dios el Padre, Jesús, y la Iglesia Cristiana.  Por medio del sacrificio de Jesús, todos los que han sido bautizados tienen una relación con Dios. 
 
El Catecismo  nos enseña que todos los Católicos que han recibido la Primera Comunión son   bienvenidos a recibir la Eucaristía en la misa, al menos que la persona está en un estado de pecado mortal.
 
“El que quiere recibir a Cristo en la Comunión eucarística debe hallarse en estado de gracia.  Si uno tiene conciencia de haber pecado mortalmente no debe acercarse a la Eucaristía sin haber recibido previamente la absolución en el sacramento de la Penitencia.” (CCC 1415)

“La Iglesia recomienda vivamente a los fieles que reciban la sagrada comunión cuando participan en la celebración de la Eucaristía; y les impone la obligación de hacerlo al menos una vez al año.” (CCC 1417)
 
Hay un cambio en nosotros cuando recibimos la Eucaristía.  Esto  afecta la unidad de la comunidad y sirve para fortalecer el Cuerpo de Cristo.
 
ENTENDER LA MISA
La Misa es el acto central de adoración en la Iglesia Católica. Es en la liturgia que la muerte y resurrección de Jesús por todos nosotros se hace presente otra vez en todas sus plenitudes y promesas – y tenemos el privilegio de compartir Su Cuerpo y Sangre, realizando su mando al  proclamar su muerte y resurrección hasta cuando El venga de nuevo.  Es en la liturgia que nuestros rezos comunales nos unen al Cuerpo de Cristo.  Es en la liturgia que vivimos plenamente nuestra fe Cristiana.
 
La celebración litúrgica es dividida en dos partes: La Liturgia de la Palabra y la Liturgia de la Eucaristía.  Primeramente escuchamos la Palabra de Dios proclamada en las escrituras y respondemos cantando la misma Palabra de Dios en los Salmos.  Luego, esa Palabra es aclamada en la Homilía.  Nosotros respondemos profesando nuestra fe públicamente.  En el Credo, nuestras oraciones comunales son ofrecidas por todos los vivos y muertas.  Junto con el Presbítero, nosotros ofrecemos en nuestra propia manera, las ofrendas del pan y vino y se nos da una parte en el Cuerpo y la Sangre del Señor, que fueron derramados por nosotros.  Nosotros recibimos la Eucaristía, la presencia real y verdadera de Cristo, y renovamos nuestro compromiso a Jesús.    Finalmente, nosotros somos enviados a proclamar las Buenas Noticias!
 
 
 
 
PRIMERA RECONCILIACION Y PRIMERA COMUNIÓN
Póngase en contacto con nuestra oficina de la parroquia para obtener información sobre el registro para la primera comunión y la reconciliación.

 
 

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